
En este espacio de reclusión, he tomado una serie de fotografías donde mi mirada no se dirige hacia la estructura en sí, sino que se centra en las huellas o cicatrices que no son más que un referente de que algo ha ocurrido.
La libertad siempre está ahí, solo que muchas veces no logramos o no queremos verla. Nuestras miradas se centran, en las paredes imaginarias que nos hemos forjado a través del tiempo y que rodean nuestro espacio sin llegar a ver el verdadero paisaje que tenemos en el exterior. Una vez más, recurro a uno de los temas que más mueven mi quehacer artístico, donde busco ser una voz en este mundo de reclusiones: educativas, familiares, religiosas, políticas, llenas de jerarquía y autoridad en que vivimos.